¿Qué puede hacer por mí la psicología?


psicologia-conductualJuan, con 49 años, estaba separado y con un hijo. Juan siempre había sido un pesimista. Durante casi toda su vida se había angustiado en exceso por todo. De manera continua se sentía deprimido y lo pasaba muy mal. Tenía dificultades para tomar decisiones y era muy negativo en cuanto al futuro. Juan cursó estudios superiores de económicas y todos esperaban de él un futuro brillante en alguna empresa multinacional. Entró de contable en una gran compañía y permaneció en el mismo puesto durante veinte años. Su mujer, harta de su pesimismo, su poca confianza y su incapacidad para disfrutar de las cosas de la vida, se separó de él. Entonces fue cuando se decidió a solicitar ayuda. El médico le aconsejó iniciar alguna terapia, pero ¿cuál?

El caso de Juan es un caso dramático que se presenta a menudo. Es evidente que este tipo de situaciones necesita una ayuda urgente, pero muchas veces es difícil determinar cuál es el límite para diferenciar cuándo una persona pasa una mala temporada y por ello está decaído, y cuándo tiene una depresión. ¿Cuál es el momento más adecuado para ir a un terapeuta? La pregunta es difícil, incluso para una psicólogo experimentado. Por lo general, cuando oímos que alguien va a un psicólogo sin estar aparentemente mal tendemos a pensar que dentro de él se esconde un gran pesar. Solemos creer que la persona que va al psicólogo es que tiene graves problemas consigo mismo, con los demás o que tiene dificultades para conducirse; por eso necesita ayuda. Sin embargo, más de la mitad de las terapias no se basan en cómo salir del pozo, sino en cómo mejorar, desarrollar o aumentar la efectividad personal. Y es sobre estas ánsias de crecimiento donde la psicología ha experimentado un mayor desarrollo y sobre las cuales han nacido orientaciones brillantes”

Autor: Claudio Aros. Tomado del libro: ¿Qué puede hacer por mí la psicología?